EDUCACIÓN Y GESTIÓN EMOCIONAL

Poner palabras a lo que sentimos también es aprender

Porque no siempre sabemos qué nos ocurre, y no siempre encontramos las palabras para explicarlo. Aprender a escucharnos es el primer paso para comprendernos.

Las emociones forman parte de nuestra vida. Nos acompañan cuando algo nos ilusiona, nos preocupa, nos enfada o nos entristece. Aprender a reconocerlas y comprender qué nos están contando nos ayuda a conocernos mejor, expresar nuestras necesidades y relacionarnos de una manera más consciente con nosotros mismos y con los demás.

¿Qué es la educación y la gestión emocional?

La educación emocional es un aprendizaje que nos acompaña durante toda la vida. Consiste en reconocer lo que sentimos, comprender cómo influyen nuestras emociones en lo que pensamos y hacemos, y aprender a responder de una manera que nos ayude a cuidarnos y a cuidar nuestras relaciones.

‍ ‍Las emociones no son buenas ni malas: son información. Son respuestas naturales a lo que vivimos y nos muestran lo que nos importa.

Todas tienen una función. El enfado, la tristeza, el miedo o la alegría forman parte de nuestra experiencia.

Ponerle nombre ayuda. Cuando podemos decir "estoy frustrado" o "me siento solo", la emoción se vuelve más manejable: es más fácil comprenderla y decidir qué hacer con ella.

Gestionar no es dejar de sentir.

Identificar · Comprender · Expresar · Gestionar

IDENTIFICAR

Ponerle nombre a lo que sentimos, en el cuerpo y en la mente.

COMPRENDER

Descubrir qué nos está contando esa emoción y qué la ha despertado.

GESTIONAR

Elegir cómo responder, sin reprimir ni dejarnos desbordar.

EXPRESAR

Encontrar la manera de decirlo, de forma clara y respetuosa.

En cada etapa, un lenguaje

Lo que sentimos cambia con los años, y también la manera de expresarlo. Por eso adaptamos el lenguaje y las herramientas a la edad y a la forma particular de expresarse de cada persona.

Infancia


A través del juego, los cuentos y el dibujo, los niños y niñas descubren un vocabulario emocional propio.

Adolescecia


Un espacio de conversación sin juicios, donde poner orden a lo que sienten, a su identidad y a sus relaciones.

Edad Adulta


Claridad para poner límites, tomar decisiones y aligerar la carga mental del día a día.

En Familia


Un lenguaje emocional compartido en casa. Las emociones se aprenden, sobre todo, con el ejemplo.

Sin juzgar ni juzgarnos

Todos llevamos una mochila que los demás no ven: experiencias, aprendizajes, miedos, expectativas y vivencias que los demás no siempre pueden ver.

A veces, detrás de una reacción hay una necesidad que no sabemos expresar; detrás de un enfado, algo que nos ha dolido; detrás del silencio, algo que todavía no encontramos cómo contar.

Comprenderlo nos invita a mirar más allá de lo que vemos a primera vista y a sustituir el juicio por la curiosidad y la escucha. También con nosotros mismos.

Comprenderlo nos invita a mirar más allá de lo que vemos a primera vista y a sustituir el juicio por la curiosidad y la escucha. También con nosotros mismos.

No se trata de justificarlo todo, sino de comprender mejor para poder elegir cómo actuar.

Porque cuando aprendemos a comprender nuestras emociones, también podemos cambiar la forma de acompañarnos.